Cuando un terminal se comparte durante un turno, la sesión puede seguir abierta mientras la persona que la inició ya se levantó del puesto. El análisis continuo observa el flujo de marcadores biométricos y conductuales durante esa sesión y busca desviaciones sostenidas respecto a la huella de comportamiento original, no un gesto aislado. La decisión de invalidar la sesión sigue siendo del equipo responsable.
Señales que se analizan en el puesto
Cadencia al teclear, presión y ángulo de apoyo de la mano, velocidad de desplazamiento y pausas de lectura se combinan en una puntuación de confianza. Ninguna señal por sí sola alcanza para concluir un cambio de usuario: la detección surge del cruce de varias señales débiles sostenidas en el tiempo.
Calibración de umbrales y ventanas
Un umbral demasiado agresivo bloquea a personal legítimo; uno demasiado laxo convierte el sistema en un registro pasivo. La calibración busca un punto intermedio con escalado progresivo, verificación secundaria y registro de cada decisión para auditoría posterior.
Integración con identidad y auditoría
El monitoreo no reemplaza la gestión de identidades: se apoya en directorios corporativos, autenticación multifactor y registros de auditoría existentes. Emite eventos comprensibles para el equipo de seguridad y respeta los flujos de alta y baja de personal.
Tratamiento de datos con criterio de minimización
Los marcadores de comportamiento pueden tratarse como datos personales según la normativa aplicable. Conviene definir si se conservan plantillas derivadas o solo puntuaciones, cuánto tiempo se retienen los eventos y quién puede consultarlos, manteniendo solo lo necesario para investigar incidentes.
Para revisar cómo se articula este análisis con el resto del enfoque editorial, podés ver qué hacemos o conocer al equipo que mantiene el proyecto.